Sobre el Corredor Mediterráneo

Últimamente el Corredor Mediterráneo ha alcanzado una notoriedad realmente curiosa. Parece que todo se centra en él, cuando, el Corredor Mediterráneo fue propuesto por la Unión Europea en diciembre de 2013. ¿Qué ha pasado para que este corredor haya estado callado durante casi 3 años y haya explotado en 2017?

Pues han pasado varias cosas: la primera es el órdago del independentismo catalán y la utilización del Gobierno Central para utilizarlo como moneda de cambio en este conflicto, intentando comprar con el Corredor Mediterráneo voluntades de otro tipo, en el que no voy a entrar. Esta compra ha generado un agravio comparativo que ha desatado los vientos, especialmente del Levante español, vendiendo la necesidad de la inmediata construcción de este corredor como muestra de buena voluntad en la lucha contra el centralismo madrileño.

La segunda cosa que ha pasado es que el Puerto de Algeciras ha superado por primera vez en la historia los 100 millones de toneladas en un año. Y subyacente a este dato, otro más preocupante al lobby del levante español. El puerto de Algeciras ha crecido en los últimos 6 años un 160% en el tráfico de importación y exportación. Ha pasado de ser un puerto de mar a empezar a competir en tierra. Y esto supone una seria amenaza a los puertos del levante español. El lobby valenciano no quiere sufrir este problema.

Pero ha pasado una tercera cosa. El empresario valenciano que más apoya el Corredor Mediterráneo es el Sr. Roig. Un ejemplo con su modelo de negocio de Mercadona, sin duda. Pero su intención de extender el Corredor Mediterráneo hasta Almería no es algo gratuito. Coincide con su cambio de estrategia de productos frescos y es, precisamente, la oportunidad de conectar con la provincia de mayor producción de productos frescos de España. ¿Casualidad o causalidad?

Ya hemos visto otros ejemplos de cómo empresarios defienden modelos mediocres para el país por sus propios intereses. No es que la conexión Valencia – Almería sea mediocre, no se malinterprete, es que quizás, para España, para el país, haya otros tramos del Corredor Mediterráneo con mayor interés. ¿España o intereses particulares? Cada uno que defienda lo que quiera.

Pero aclaremos qué es el Corredor Mediterráneo. En primer lugar, veamos lo que dice la Unión Europea. En su web (https://ec.europa.eu/transport/themes/infrastructure/mediterranean_en), lo define claramente.  El primero de los tramos es meridianamente claro: Algeciras – Madrid. Europa lo tiene clarísimo. ¿Por qué tiene ese interés el lobby valenciano con ocultar este tramo? Ya se ha insinuado antes, pero es evidente: Madrid es el principal mercado de España y es tradicionalmente servido por el puerto de Valencia. Si se conecta Algeciras, a Valencia le sale un competidor serio. Obviamente no pueden decir que no se conecte Algeciras con Madrid para evitar competencia, sino que se utiliza que es una muestra más del centralismo español, ocultando que es justo lo contrario.

Algeciras y la provincia de Cádiz en general es donde más paro hay de España y donde se hace más necesario el progreso. La conexión Algeciras – Madrid no es un valor añadido para Madrid, porque ellos seguirán consumiendo lleguen por donde llegue el producto. Es un valor añadido para Algeciras, que podría explotar con ímpetu renovado el crecimiento en la importación y exportación que se está viendo en los últimos años. ¿Por qué? La respuesta es porque se abarataría el trayecto de Algeciras a Madrid y se permitiría poder competir económicamente con otros puertos que ya tienen optimizada esta conexión (y que fue pagada por todos, incluidos los gaditanos), como Valencia y Barcelona. La pregunta no debería ser si la conexión es necesaria para Madrid, sino si la conexión es necesaria para Algeciras y la respuesta es clara: si, sin duda.

Pero claro, ¿eso es bueno para el país o sólo para la Bahía de Algeciras? Pues para eso hay que mirar las importaciones, especialmente desde Sudamérica. El tráfico con Sudamérica está creciendo últimamente de forma significativa y este tráfico tradicionalmente no se importa por Valencia, sino por Rotterdam y baja hasta España en camión. Sí, aunque parezca mentira, sube por el Atlántico para bajar por carretera, con los sobrecostes y las sobre emisiones innecesarias que hay en ese doble trayecto. Este tráfico no es competitivo con Valencia, por el mismo motivo: no tiene sentido circunnavegar España habiendo puertos españoles más cerca. Portugal ya lo detectó hace unos años y apostó por Sines, un puerto pujante que es una magnífica entrada para el Atlántico portugués. España no apuesta por su equivalente, Algeciras. No quiere competir con Rotterdam o Sines. Prefiere perder el negocio a enfadar al lobby levantino. O, lo que es peor, prefiere mantener al sur en la segunda división económica del país.

Además, desde Andalucía, sorprendentemente, se vende el Corredor Mediterráneo como la conexión de Almería con Sevilla y la vertebración que se haría este corredor en esta comunidad. Esta conexión sería importante, sin duda, pero estaríamos hablando de un tráfico local. Ni Sevilla, ni Almería, ni las ciudades intermedias tienen capacidad de captar tráfico internacional. Esta vertebración es más política que económica y, aunque importante (hay que reconocer que la A-92 fue un antes y un después en esta comunidad), habría que analizar qué aporta más beneficios para la comunidad y apostar por ello. Algeciras no quiere competir en el tráfico local. Juega en otra división, en la de los 30 mayores puertos del mundo. Que cada cual juzgue qué da más beneficios a la comunidad y al país.

Y por último, los pasajeros: Algeciras tiene un déficit importante de tránsito en el tren actual. Pero tiene un alto potencial: un millón de personas cruzan la península cada año para ir hasta su lugar de origen en Marruecos cruzando por el Puerto de Algeciras. Hace 70 años ya se ofrecían servicios enlazados de tren desde París hasta Casablanca y esto se abandonó. Es un negocio potencial que no se quiere asumir. Pero mientras tanto, vemos como ciudadanos de terceros países degradan nuestras carreteras y exigen nuestros servicios casi sin dejar beneficios en el camino. ¿Acaso creemos que son inferiores y que no suspiran por un viaje tranquilo en tren? Estoy seguro que con el tránsito que hay, hay mercado para todos los medios, pero hay que ofrecerlo.

Por cierto, como curiosidad, añadir que el principal puerto del mediterráneo se conecta actualmente con su capital de comunidad autónoma en más de 5 horas en tren y con su capital de provincia en 7.

En resumen, por mucho que se diga desde Valencia el Corredor Mediterráneo tiene como prioritario el eje Algeciras – Madrid. No es un capricho, ni un síntoma más de centralismo. Es un mandato de la Unión Europea y es una oportunidad, quizás la última, de que la Bahía de Algeciras, la provincia de Cádiz y Andalucía puedan desarrollarse. La verdadera oportunidad de que un puerto español compita con los monstruos del norte de Europa. Usted decide.

Mafran Martinez

@ndaluciabay20.30

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