El corredor de algunos

Las últimas semanas estamos viviendo una campaña muy potente por parte del empresariado levantino para potenciar el ramal costero del corredor mediterráneo, apropiándose hasta del nombre del corredor, con el simplismo de decir que el Corredor Mediterráneo debe ir por la costa y no por el centro.

Su propuesta del ramal costero, desde Barcelona hasta Algeciras, pasando por Tarragona, Castellón, Valencia, Murcia y Almería se argumenta en la necesidad de vertebrar España desde la costa en oposición al centralismo madrileño, aprovechando la coyuntura política y la publicidad gratuita que les da. Bueno, gratuita y no tan gratuita. Los empresarios valencianos han contratado espacios publicitarios en horarios de la mayor audiencia, han hecho eventos multitudinarios y han creado una campaña en las redes sociales para priorizar ese ramal frente al central.

Pero vayamos al origen. En 2013, la comisión europea definió los 9 corredores europeos. Por España circulan 2 corredores: el Corredor Mediterráneo y el Corredor Atlántico. Un corredor europeo no es sólo ferroviario, incluye más infraestructura de la que el tren, es sólo una parte de ella.

Así define la web de la UE la parte de tren del Corredor Mediterráneo:

https://www.railfreightcorridor6.eu/RFC6/web.nsf/OnePager/index.html

Y así la del Corredor Atlántico.

http://www.corridor4.eu/es/

Como se puede ver, sólo hay un tramo que pertenece a los dos corredores. Sólo hay un tramo doblemente prioritario: la conexión de Algeciras a Madrid. Además se puede ver que el Corredor Mediterráneo tiene 2 ramales: uno nace en Algeciras y va a Madrid, Zaragoza y Tarragona pasando por Bobadilla; el otro nace en Sevilla y va Tarragona por Granada, Almería, Murcia y Valencia. Esa definición, de 2013, sigue vigente (puede verse en los enlaces) y, a pesar de que cada tramo tiene un compromiso específico, el hito final que en 2030 deben estar finalizado completamente los dos ramales.

¿Que debe hacerse? Pues debe permitir tráfico en ancho europeo, estar electrificado, tener los sistemas de seguridad y permitir la circulación de trenes de 750 metros. Ya explicamos por qué esas características en la entrada anterior.

Conjuntamente con la aprovacion de los corredores, se aprobaron mecanismos de financiación para que no haya sea por falta de presupuesto por lo que no se haga. Se liberaron miles de millones de fondos FEDER, que obviente hay que justificar. ¿Qué pasa si no se hace? Europa podrá sancionar a los estados que incumplan esta ejecución, asi que hay que hacerlo, no hay más remedio.

Bien, pues a pesar de lo claro que lo ha dejado la UE, en España parece que las directrices no las siguen todo al pie de la letra que se debería. Desde el año 2012, en el tramo central del Corredor Mediterráneo se han asignado en presupuestos generales del estado 213 millones de euros, de los que 170 han sido para la Algeciras – Bobadilla. No vamos a decir cuanto de eso se ha ejecutado, porque entonces da la risa. En el tramo costero se han asignado, en el mismo periodo, 5.961 millones de euros. Casi 30 veces más. Y encima, se quejan.

¿Pero, entonces, por qué se está montando toda esta parafernalia publicitaria? Básicamente, el objetivo del empresariado valenciano no es tener un tren por la costa hasta Almería (que también, no olvidemos que Almería es la provincia principal productora de productos frescos del mayor empresario de Valencia, Juan Roig, de Mercadona), sino que el objetivo último es que Algeciras no se conecte por tren con Madrid. Ni más ni menos. Claro, curiosamente, porque Valencia ya tiene una excelente conexión con Madrid. Creer que conectar Algeciras con Madrid es centralismo es no entender la logística. Utilizan argumentos torticeros para evitar el progreso de esta zona de España. Ni más ni menos. A Madrid, la ventaja es indirecta porque ellos van a consumir lo mismo, venga por donde venga. Es indirecta porque el verdadero interés es que por Algeciras, podría suministrarse ese consumo en menor tiempo y menor coste que el Valencia, y no sólo a Madrid, también a Zaragoza.

Pero también habría ventajas para otras zonas bastante deprimidas, como Jaen o Castilla La Mancha, que tendrían conexión directa con el principal centro de consumo y el principal puerto de Mediterráneo. Se abren nuevas opciones.

Sin embargo, hay que reconocer que el empresariado de valencia lo ha hecho bien. En España están prohibido los lobbys como tal, pero no hay escrúpulos en montar uno, con bastante dinero e influir en decisiones políticas. Los políticos siguen la publicidad, es lo que le da votos. Y en eso, han sido unos maestros. Incluso han conseguido que se obvie el problema catalán y han evitado el riesgo que supone invertir dinero en una zona que quizás en un par de años no sea parte de la UE. Hay datos significativos que hacen pensar: el ministerio tiene publicados en su web, como Corredor Mediterráneo, propuestas falsas. Falsas porque no corresponde con lo aprobado por Europa en 2013, sino las propuestas realizadas en 2011. ¿Es un error involuntario o es un error meditado? No se sabe, pero extraño, es.

En la Bahía no tenemos la fuerza que pueden tener ellos, porque hay menos empresariado local, así que tendremos que movilizarnos todos. Nuestro futuro, no sólo el de Algeciras, sino el Andalucía y el de España pasa por el desarrollo del tramo Algeciras-Bobadilla-Madrid. Europa ya lo sabía y lo declaró doblemente prioritario, directriz que no cumple el gobierno español. Es nuestra responsabilidad, porque nadie va a venir a hacernos los deberes. Nosotros elegimos, conformismo o futuro.

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